Juanetes

Un juanete es una protuberancia anormal, ósea que se forma en la base del dedo gordo del pie, donde se une al pie. A menudo, el dedo gordo del pie se desvía hacia los otros dedos. Cuando esto ocurre, la base del dedo gordo del pie empuja hacia afuera en el primer hueso metatarsiano - que es el hueso directamente detrás del dedo gordo del pie - y puede formar un juanete.

Debido a que un juanete se produce en una articulación, donde la punta se dobla al caminar normal, todo el peso del cuerpo descansa en el juanete en cada paso. Los juanetes pueden ser extremadamente dolorosos. También son vulnerables a un exceso de presión y fricción de los zapatos, lo que puede conducir al desarrollo de callos.

¿Qué los causa?

Los problemas en los pies suelen desarrollarse en la edad adulta y empeoran a medida que el pie se extiende con el envejecimiento. Para muchas personas, los juanetes se pasan de madres a hijas. La genética es sólo uno de los distintos orígenes de esta protuberancia. Los juanetes a veces desarrollan con la artritis, o por la debilidad de la estructura del pie. En las personas con distintas longitudes en las piernas, los juanetes por lo general suelen formarse en la más larga.

Las mujeres son especialmente propensas a desarrollar juanetes. El uso de zapatos apretados, puede provocar juanetes, especialmente de tacón alto y zapatos de punta. Tales zapatos empujan gradualmente los huesos del pie en una forma poco natural.

¿Posibles tratamientos de los Juanetes?


Para tratar los juanetes, el médico puede recomendar una receta o de venta libre para aliviar el dolor, así como un medicamento para aliviar la hinchazón y la inflamación. Una almohadilla térmica o baño caliente del pie también pueden ayudar a aliviar el dolor inmediato y el malestar. Algunas personas pueden encontrar alivio con bolsas de hielo.

Si el juanete no es persistentemente doloroso y lo detecta a tiempo, el cambio a unos zapatos que ajusten bien puede ser todo el tratamiento necesario. Algunos médicos aconsejan parches para los dedos, férulas u otros dispositivos para el calzado, siempre que no ejerzan presión en otras partes del pie y agraven otros problemas.

En algunos casos, un especialista ortopédico puede recetar zapatos con suelas y parte superior de diseño especial que toman la presión de las articulaciones afectadas y ayuden al pie a recuperar su forma correcta.

La cirugía puede ser recomendada para algunos casos, pero sólo cuando los síntomas son lo suficientemente graves como para justificar dicha intervención. La cirugía por razones estrictamente cosméticos no se debe hacer ya que los riesgos pueden ser mayores que los beneficios.
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