Artritis Idiopática

La artritis afecta al sistema musculoesquelético, en especial a las articulaciones. Existen varios tipos de artritis, todas relacionadas con una inflamación crónica de las articulaciones. Esta inflamación se inicia antes de los 16 años y los síntomas deben llegar a durar de 6 semanas a 3 meses para ser llamado crónica. La Artritis Idiopática Juvenil puede afectar a una o a varias articulaciones y causar otros síntomas como fiebre, erupción cutánea y/o inflamación de los ojos.

¿Qué produce la Artritis Idiopática?

El principal resultado de esta enfermedad es el mal funcionamiento del sistema inmunitario del revestimiento de la articulacion, conocida como la membrana sinovial, lo que produce inflamación. Cuando esta inflamación persiste, se puede producir daño en las articulaciones.

No se sabe exactamente la causa de que el sistema inmunitario falle. Estas condiciones no obstante, no se consideran hereditarias y rara vez involucran a más de un miembro de la familia.Los factores dietéticos o emocionales no parecen tampoco jugar un papel en el desarrollo de la misma. Las últimas investigaciones sugieren que algunas personas pueden tener una tendencia genética a desarrollar la Artritis Idiopática Juvenil.

¿Posibles tratamientos de la Artritis Idiopática?


El objetivo general del tratamiento es controlar los síntomas, prevenir el daño articular así como mantener sano el sistema musculoesquelético.

El cuidado óptimo depende de cada caso y suele contar con un equipo de profesionales de la salud que debería incluir un reumatólogo pediátrico, un terapeuta física y ocupacional, un trabajador social y un especialista en enfermería. Este equipo central puede coordinar esfuerzos con el pediatra del niño, los reumatólogos para adultos, otros médicos (como un oftalmólogo o un cirujano ortopédico) y otros profesionales de la salud (dentista, nutricionista o psicólogo), así como llegar a las escuelas y recursos comunitarios adicionales que sean necesarios para asegurarse de que el niño reciba la mejor atención posible.

La primera línea de tratamiento consiste en un fármaco antiinflamatorio no esteroideo, como el ibuprofeno o naproxeno, administrados en una dosis adecuada para el peso del niño. Los niños más pequeños pueden administrar preparados líquidos o medicamentos que requieran un uso menos frecuente.

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